Monday, August 29, 2005

Extraños ronquidos

Me despiertan unos extraños ronquidos que no cesan.
Abro los ojos y me encuentro tumbada en cama ajena y acompañada de una especie de hombre-mono con nariz infernalmente infinita y pelo infinitamente escaso.
Intento recordar como he llegado hasta este lugar pero entre mis recuerdos solo encuentro varias copas de whisky y un par de cigarrillos.
Me levanto sin apenas hacer ruido mientras el antiestético ser humano sigue roncando cada vez con más fuerza.
Le miro detenidamente y su expresión me es familiar pero no lo conozco.
Su cuerpo está cubierto de una espesa capa de repugnantes pelos y calculo (sin calculadora) que sus calzoncillos han sobrevivido a 4506 centrifugados.
Busco mi ropa para salir corriendo pero no la encuentro y me miro en el espejo de la habitación donde descubro, para mi sorpresa, que soy igual de vieja que el abuelo que yace sobre la cama.
Miro el reloj: son las ocho. Vuelvo a la cama y, de un codazo, despierto a mi marido que me mira, cierra los ojos y ... sigue roncando, para mayor frustración mía.

Tuesday, August 23, 2005

La muerte

Camino negro,
negro caminar me espera.
Curvas de muerte
doradas,
larga e infinita pena.
Trayecto acelerado,
guía de embusteros,
sonrisa amarga,
amargura
rosales negros y secos.
Fría losa,
mil cenizas,
curvas de muerte
doradas y lilas
Final sin retorno ni suerte
senda de embustes y farsas
río de cauce caliente.
Llegado el final no hay camino,
ni amargura,
ni suerte
solo la duda incesante
que me acompañará
hasta la muerte.

Monday, August 22, 2005

Extracto de Mentiras

Envuelvo del rocío
de esta mañana
tus ojos entreabiertos
empapados en sudores
y te miro fijamente
hasta perderme en el tiempo.
Sueño y te veo rodando
alrededor de mi cuerpo
y me deslizo
poco a poco.
Me sonrojo distante
y cercana a la vez
y anhelo y deseo tu cuerpo

...pero la noche ha pasado.

Cubro tu cuerpo de besos,
y tu corazón de sueños
y deseo morir junto a ti
en un eterno silencio.
Te abrazo, te siento.
Ando con pies descalzos
por tu corazón de hielo
y te amo poco a poco,
con la ternura
de la primera vez,
con la nostalgia
del primer beso
Mendigo un te quiero

...pero la noche ha pasado.

Recubro mi alma de luto
porque se pierde
el silencio
y me vuelvo una presa
entre tus brazos
de acero.
Siento tus firmes manos
perfumando de deseo
las ardientes entrañas
de mi etéreo sexo;
sexo húmedo.
Y respondo
a tus febriles ardores
con jadeos
que te reclaman
de nuevo

...pero la noche ha pasado

Recorro
con mis profanas manos
tu torso fuerte,
empapado por la pasión
de la noche
y acaricio con mis uñas,
cual gata en celo,
tu pecho
desnudo de sentimientos.
Me pierdo en tu mirada
en un intento
de encontrar amor en ti
y no lo encuentro
y desciendo hacia el abismo
donde el alma duerme

...pero la noche ha pasado.

Te entrego mi corazón
en llamas
mientras me abrazas
con la tristeza del adiós
y te miro asustada
sin encontrar tu mirada,
sin entender la razón.
Me despierto de este sueño
que oprime mi alma
y paraliza mi cuerpo,
lloro amargamente
y la angustia
de perderte
me obliga a seguir soñando.
Te deseo de nuevo

...pero la noche ha pasado

Envuelvo del rocío
de esta mañana
tus ojos entreabiertos
empapados en sudores
y te miro fijamente
hasta perderme en el tiempo.
Sueño y te veo rodando
alrededor de mi cuerpo
y me deslizo
poco a poco.
Me sonrojo distante
y cercana a la vez
y anhelo y deseo tu cuerpo

...pero la noche ha pasado.

Hoy te recuerdo,
y en mi aceptada soledad
te añoro
cuando oscurece el día.
Te retengo en mis sueños
mientras duermo
y mi corazón se apaga
al mismo tiempoque se despide la noche.

Wednesday, August 17, 2005

Extracto de Ironías

Y busque tus labios en los labios de cada muchacho
emborrachada de tus besos,
pero no hallé quien me hiciera sentir
de su desnudez borracha.
Así que te añoré con tanta fuerza que enloquecí
y en mi casquivana locura
vagué por bares y moteles de barrio pobre
un día con cualquiera
y al siguiente con cualquier cualquiera,
siempre, siguiendo tu ejemplo...

Que no hay nostalgia peor
que la de un amor censurado
ni agonía que no desvele
la magnitud de la censura
Y es que no hay mañanas
que en mi corazón no retenga
cada caricia que me diste, entre tanto,
ni anocheceres que no me descubra
entre silvanas sábanas desnuda
a tu encuentro en sueños ya vividos...

¿Acaso no volverán a brillar las luces de neón
allá donde se represente tu función pagana?
Lo harán, estoy segura
Pero no en mi corazón, ese suicida,
que inexplicablemente aún te ama.
Hoy Carmen, mañana Marta, Rosa
y tantas otras que serán protagonistas,
sin querer, en escenarios o, con peor o mejor suerte,
en camerinos de medio mundo
pero que pagarán con su muerte
la fama efímera que con gratitud les otorgaste
alguna noche, quizás varias...

Y te soñé y en cada sueño dejé la vida,
y en cada amanecer amanecía la nostalgia
y en cada solitario suspiro moría un beso
y aún ahora que creí olvidarte
en cada verso que escribo
te recuerdo.